Mother Engine

A veces sobran las palabras, ¿verdad lectores míos?.

A veces no apetece escuchar mensajes de manera vocal.

A veces el sonido de la voz no es el adecuado para transmitir las cosas.

A veces los sonidos que rebotan en las paredes son más que suficientes para decir todo lo que uno tiene que decir.

A veces es bueno ponerse a los Mother Engine un ratito, escuchar sus siete temas y no decir nada. Y lo más importante, que no te digan nada tampoco y te dejen escaparte a ese sitio en medio de ninguna parte.

A menudo hablamos de discos buenos, Muttermaschine es otro más, impecablemente producido, con unos temas tranquilos, sencillos, directos, cuidados y llenos de mensaje llenos de significados para aquel que quiera saber escucharlas (Brett Hart).

Ellos dicen que empezaron a hacer música instrumental cuando su cantante se fue. Bueno, es otro ejemplo más de que los acontecimientos giran hacia donde giran porque lo necesitan y así debe ser.

Sentid, sentid hijos míos, como los riffs de guitarra caminan de la mano con el resto de la banda apoyándose los unos en los otros y creando una textura que os atrapará.

Así que silencio, silencio, compañeros y compañeros, gravitad hacia su BandCamp y cómo decían los otros: Callad, callad, no hagáis ni un ruido dejad que lo haga la Madre Motor de todo y de todos.

Cuando acabéis y os hayáis limpiado en el viaje, os podéis arrimar por su FaceBook a contarles qué tal ha sido la experiencia.

Silencio, camaradas, silencio; y hasta el Lunes que viene.

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