Electric Ruin

¡No one leaves Polka!

Ellos si, Electric Ruin si que lo hicieron y han venido para demostrároslo. Y aquí estoy yo como siempre para acercároslos. Hambrientos, sudorosos e insaciables lectores de este, nuestro rincón desértico.

¿Os imagináis el groove de los 70 con ese riff con tanta clase sobre una línea de bajo bien trabajado y la batería marcando el tempo con un traje un poco jazzy?, ¿con una melodía vocal elegante y melódica y unos solos con buen gusto y cargados de efectos un poco lisérgicos que rebotan por todas partes?. Pues no imaginéis más:

Otra joya cargada que uno se encuentra en el amplio y convexo espacio que crece y crece cada semana lleno de bandas nuevas con tanto que decir y tan buen hacer pero que habitan en la superficie de lo ignoto y lo lejano de lo sólo accesible tras la búsqueda.

Que por cierto, el disco salió, ¡antes de ayer!. Lo más fresquito del stoner rock para vosotros todas las semanas en Belial Baez, claro.

Electric Ruin y su EP homónimo son de esos trabajos que os traigo que se os enganchará por dentro, al tímpano, las tripas y lo ojos y no os va a soltar hasta que supliquéis por más.

Cuatro temas, cuatro temas es lo que componen la ruina eléctrica y os transportarán al universo que conocéis y que sólo queréis abandonar para enfrentaros a la gris y profundamente aburrida vida que tenemos. Pero ¡hey! el Psych está aquí para ayudaros a superar vuestro día a día, porque nadie abandona la Polka, pero los afortunados que lo conseguimos tenemos algo que decir, y desde luego tenemos muchas cosas que escuchar. Y si Sabbath se juntase con Kyuss y se pusieran a tocar riffs de Zepp desde el prisma azul verdoso de la psicodelia, tocarían en Electric Ruin, amigos. O se tomarían unas cervezas juntos como mínimo. Eso seguro.

Así que ir a su página de BandCamp a disfrutar de este EP de la ruina eléctrica no es la peor decisión que vais a tomar este Lunes, desde luego que no. Y comprar su trabajo al precio que consideréis más apropiado tampoco es una mala idea en absoluto.

Como no lo es, si os va el rollo, pasaros por su FaceBook y contarles qué os ha parecido el viaje en el que Electric Ruin os han embarcado desde su Ottawa natal hasta la familiaridad de vuestras orejas.

 

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