Dir En Grey o cómo la enfermedad mental nipona genera monstruos geniales

¿Qué nos pasa con la música japonesa? Muchas veces, la menospreciamos o, simplemente, la ignoramos, obviando las complejidades inherentes a las obras orientales. Y, si hablamos de la música contemporánea nipona, peor. La horda de adolescentes otakus, adoradores de todos y cada uno de los productos que se crean en el país del sol naciente, seamos sinceros, restan mucha credibilidad a dichos productos.

Un ejemplo muy claro son los enfermos, depravados, geniales Dir En Grey. Formados en 1997 y adorados por una legión de niños y niñas que ven a Kyo, un cantante que se destroza la cara interna de las mejillas con sus propias manos en directo, como la cosa más mona del mundo porque parece un adolescente. Un cantante con un registro vocal que impresiona: desde un grave casi operístico a un falsetto modulado, pasando por unos impresionantes guturales que abarcan desde el pig squeal hasta tonos más agudos que cualquier cantante de Black Metal, un rasgado prodigioso y un dominio de la respiración casi divino. Un tipo con una voz muy peculiar y característica, reconocible a primera escucha, y una de las partes más destacables del grupo.DEG se mueven muy cómodamente en lo grotesco: sus vídeos juegan con la nausea y el rechazo del fan, sus letras (siempre en japonés mezclado con unas gotas de inglés) hablan de tortura, de relaciones enfermizas, misantropía galopante… Una familia feliz, resumiendo, que cena puré de patatas y sushi.

Musicalmente, nos encontramos una rara avis que ha sabido evolucionar tanto en sus composiciones como en su estética. Del Metal Industrial más salvaje con tinte Punkcore, con cambios de tempo enfermizos, otras obras más cercanas al J-Rock más audible o al Nü descarnado  hasta su vertiente más moderna, que mezcla el Mathcore y el Death técnico más desgarrado, pasando por reminiscencias Thrash y Groove, sin perder esas características melódicas tan particulares y que son marca de la casa. Marca que acompaña perfectamente los desarrollos vocales del antes mencionado Kyo.

Un grupo, resumiendo, que pierde credibilidad por su tipo de fan estándar, chaval poco o nada versado en música, pero que sorprende muy gratamente y se convierte en un referente de cualquier amanta del Metal más colérico y rabioso, sin perder ni un ápice de calidad. No en vano, Jonathan Davis confió en ellos para llevárselos de gira en su Family Values Tour.

Por cierto, últimamente, han sacado un disco con versiones actualizadas de sus primeros trabajos y es… Una salvajada.

AVISO: Los siguientes vídeos contienen escenas desagradables y no aptas para estómagos sensibles o meapilas descerebrados.

2003:

2005:

El cambio:

2008: Altísimamente recomendable

2011:

http://www.youtube.com/watch?v=s0v-8lbgI40

Regrabación de un clásico del LP Gauze, de 1999

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