Demasiada verbena

Pasaban los Rammstein por Madrid para, teóricamente, presentar su recopilatorio “Made in Germany”, que ya llevan paseando por el mundo muchos meses.Y decimos teóricamente porque para la nueva fase de la gira han cambiado de nombre de tour, de setlist y de montaje, y lo han hecho, lamentablemente , a peor.

Los alemanes arrancan esta parte de la gira con un enfoque muy festivalero que hace que, amén de otras cosas, prescindan del escenario pequeño que les ha acompañado en los USA, y que permitía ver cómo se desenvolvían en las distancias cortas. En youtube abundan las grabaciones casi profesionales de los anteriores conciertos de esta gira (San Petesburgo es un buen ejemplo), y se puede comprobar como la modificación de su propuesta nos ha perjudicado. De hecho el enfoque actual, está, desde mi punto de vista, poco acorde a los precios y auditorios que los acoge.


Gajes de las multinacionales.
Ya es primavera en el Tour de Rammstein.


Musicalmente uno ya sabe a lo que va cuando va a ver a Rammstein, es decir, va a ver conciertos fríos (a pesar de toda la pirotecnia puesta en escena), concisos, milimétricos, y con un enfoque de “Metal para todos los públicos”. Lo cual no es inherentemente malo.
Ojo, a mi sus tres primeros discos, y en especial Mutter, me parecen muy buenos discos dentro de su estilo, y me los conozco al dedillo, que no se me malinterprete.
A mí, en lineas generales, me gusta la música de Rammstein.


Pero vamos al concierto.


Las colas para entrar eran gigantescas, y en los controles de seguridad se tardaba años, los cual nos impidió ver el set completo del artista invitado, que era, atención, un DJ pinchando versiones techno de canciones de Rammstein, ante un telón donde se proyectaban fotos de los alemanes y montajes con su logo.


Sí, habéis leído bien, el telonero era un DJ pinchando remezclas de temas del grupo al que teloneaba. Muy celebrado por el público que abarrotaba el pabellón, pero muy lejos de lo que nosotros esperábamos (recordemos que en anteriores ocasiones los han teloneado gente como Clawfinger…).

Tras la sorprendente actuación del telonero, se apagaron las luces, y empezó el show de los cabezas de cartel.
Este show que nos presentan es un remix visual de lo que llevan haciendo los últimos años, por lo que si los habías visto en anteriores giras, ni uno solo de los efectos especiales te iba a sorprender. Los lanzallamas en la boca, el arco de fuegos artificiales, la explosión del micro, la sodomización del teclista, los fuegos artificiales acompañando a los golpes de bombo,etc, todos hicieron su aparición.
Si queréis valorarlos por vosotros mismos, o no los conocéis, tirad del Live aus Berlin o de cualquier otro video de sus giras de los últimos 12 años que tengáis a mano.
Es lo mismo.

¿Y la música? Ahhh, que esto iba de música….
Pues la verdad es que pasada la mediocre canción de arranque (Ich tu dir weh), la primera mitad del setlist aproximadamente, presentó a unos Rammstein muy enchufados, y canciones como Keine Lust, o Feuer Frei! sonaron contundentes. Ya sabemos que sus canciones tampoco son compuestas por y para virtuosos, pero entre que el sonido del Pabellón fue excelente (si se quiere, se puede), que tenían muy alto el volumen de los teclados (para mi gusto uno de los puntos fuertes de este grupo), y que los alemanes salieron con ganas, la primera parte del concierto, hasta Wiener Blut se pasó en un suspiro, y nos dejó con ganas de ver lo que serían capaces de hacer estos señores en un sitio como la sala Arena, sin tanta pirotecnia.

A partir de ahí, es decir, para la segunda mitad larga, el grupo puso claramente el piloto automático, y empezaron a desgajar los hits más conocidos, que, por otra parte, fueron los más coreados.
El enfoque de la segunda mitad fue claramente verbenero, y canciones como la manida Du Hast (de la que tocaron una versión muy apática) hicieron que el público general se desgañitara, en cambio nosotros nos fuimos quedando cada vez más fríos.
Temas tan potentes como Ich Will o Sonne fueron pasados por encima, muy metódicamente, eso sí, pero sin ningún alma, y de esta segunda mitad solo destacaría la interpretación de Mein Herz brennt, ejecutada tan sólo con piano y voz en medio del escenario, con un juego de luces rojas muy cabaretero y resultón, y que deja entrever, de nuevo, que estos tíos podrían defenderse en las distancias cortas si quisieran….si quisieran renunciar a auditorios millonarios, digo.
Como debían de ir justos de tiempo, apenas hicieron pausa para el paripé de pedir los bises, y todo acabó con Till montado en su falo gigante disparando espuma mientras de fondo sonaba una de sus peores canciones, pero eso sí de las más coreadas, Pussy.
En fin, que no por conocida, dejó de sorprenderme negativamente su propuesta, ya que hace años les vi presentando el Mutter, y en aquella época, a pesar de todo lo que rodea sus conciertos, aún eran una banda de verdad.
Ojala algún día, cuando se pasen de moda, vengan a auditorios más pequeños, y podamos disfrutar de igual manera tanto de su música como de su verbena.

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