Dentro de la Trituradora

Grandísima noche de Metal la que vivimos en la sala Arena el pasado domingo.

Tanto los cabezas de cartel, Gojira, como los teloneros, Hypno5e, ambos franceses, demostraron que el lleno que presentaba la sala no era casual, y que, en el caso de Gojira, va a ser complicado que este tipo de recintos no se les vayan quedando pequeños en sucesivas visitas.

Avisados quedais.

Cuando llegamos, la sala presentaba ya un gran aspecto, y había muy buen ambiente. A mí, la sala Arena, es una sala que me encanta para ver conciertos, ya que tiene ese toque de cercanía que solo he sentido en el Kafe Antzokia de Bilbao, o en la Porta Caeli de Valladolid (algún día debería hablaros de la apoteosis vivida en esa sala con un concierto de Hogjaw). La sala suena bien, y permite estar «dentro» y «fuera» del meollo, sin dejar por ello de disfrutar los conciertos. Ya me entendeis.

Pero venga, luces fuera, comienza la música….

Arrancan los Hypno5e, grupo que no conocía antes del concierto, y cuya apuesta era muy alta, ya que, con un sonido buenísimo, un juego de luces de primera división, y una sala completamente llena cuando salieron, su set podía haber sido ignorado, o podrían no haber aprovechado las perfectas circunstancias que se les ofrecían.

Pero lejos de todo eso, estos franceses salieron a reventar al publico, con unas ganas y un material de un nivel muy alto. Además era un set no exento de riesgo, puesto que llevaban mucho sampleado (cuerdas, coros, partes recitadas, transiciones entre canciones), que debían coordinar con el sonido en vivo.

Todo quedó perfecto, y su sonido (muy cercano al de Gojira en cuanto a contundencia, pero un poco más lirico, progresivo, y experimental), dejó un sabor de boca excelente, haciendose muy cortos los 45 minutos que tocaron.

A ver si algun promotor los baja de nuevo a estas tierras con un set completo, y podemos constatar las excelentes impresiones, puesto que a más de uno no nos hubiera importado que estos tipos se hubieran cascado un set más largo.

Con dos álbumes y algun EP ya editados, habrá que seguirlos de cerca.

Luces dentro, y un ejercito de «pipas» cambiando amplis, pinchando pedales, probando luces, baterias…..

Venía el monstruo.

Cuando un grupo tiene discos del nivel de «From Mars To Sirius», o el último y excelente «L’Enfant Sauvage» es muy probable que, si la actitud acompaña,  se vaya a asistir a uno de los conciertos del año.

Y así fué, los Gojira nos metieron en su trituradora, y por un espacio de algo más de 90 minutos hiecieron que, oídos, cuellos, cuerpos y espíritus salieran machacados pero pletóricos.

El Setlist fue muy equilibrado, dando más peso a L’Enfant, obviamente, pero tocando tres temas de Flesh, otros tres de Sirius, y dejando sólo 2 huecos a su material mas antiguo, con canciones de The Link.

Y este es un tema interesante, ya que les han acusado de que su último disco es más accesible, y melódico, y que se estan comercializando.

En mi caso, que los he conocido con L’Enfant, y he recorrido su discografía hacia atrás, es precisamente esta evolución la que me atrae, y hace que quiera escuchar más de estos tipos.

Ellos son conscientes, y durante el concierto el propio Joe, al hacer referencia a su material más antiguo comentó que ellos venían del Death Metal, pero que ahora habían evolucionado hacia….bueno, hacia ser Gojira.

Como grupo de DM son buenos, pero poco innovadores. En cambio, desde Sirius, se nota que han ido construyendo un sonido propio, que, desde mi punto de vista, puede llevarlos al mainstream, y esto no es algo malo, si no todo lo contrario.

Es más en 2005 ya tenían un cañonazo como «From the Sky», que no desentonaría en su último disco… es decir, llevan mas tiempo siendo Gojira, que una banda de DM.

Arrancaron con Explosia, con ese «Go!» que pone los pelos de punta, muy enchufados y sólidos. En los primeros dos temas el sonido sonó un poco empastado, y a lo largo de las primeras canciones las guitarras estaban un pelín bajas, pero es que cuando se tiene la base rítmica de Gojira, escuchar la batería y el bajo «up front» es un placer.

A pesar de que creo que Mario, el batería, estuvo «sólo» al 85% de su potencial, su show confrma que en estos momentos debe ser uno de los mejores batarías del mundo.

Si a ello le sumamos la perfecta sincro con el bajo, hace que, tanto en disco como en vivo, estos dos animales sean uno de los factores más importantes del sonido Gojira.

No soy de comentar los conciertos canción a canción ,asi que no lo voy a hacer, pero si me gustaría destacar algunas cosillas.

Creo que en directo «Liquid Fire» es peor que en el album, y rompe un poco el ritmo. Es su canción más radiable, y tiene mucho potencial comercial, pero creo que en escenarios como el del otro día no funciona. Mejor en festivales, que sirva de gancho.

Oroborus es, sencillamente, apuballante. Probablemente el punto algido del concierto. Ejecutada como si se fuera a acabar mañana el mundo, y esa canción fuera su testamento.

El sólo de batería no me gustó mucho. No fue largo, pero no estuvo muy inspirado, y a un animal como Mario, probablemente se le pueda pedir más. Como nota curiosa, durante el sólo el resto de la banda no abandona el escenario, simplemente se esconden tras los amplis, y miran al batería, un detalle de respeto.

Y llegamos a la que ha sido mi canción de cabacera durante muchos meses, «The Gift of Guilt», y que cierra el concierto. Si yo tuviera que elegir una canción para definir a Gojira sería esta, un «medio tiempo» (ejem!!) espectacular, que en directo se convierte en apoteosis, cierre, y comunión.

Tras ello, muchos minutos de ovación con la banda en el escenario, surf de Mario sobre una tabla de body board, y grandísimas sonrisas en las caras de público y músicos (ellos mismos habían admitido antes que no sabían cuantos apareceríamos en la sala, ni nuestra reacción, por lo que la completa entrega les debió de dejar muy felices).

Sólo queda esperar al DVD que han grabado de su concierto en Londres, y que van a editar en breve, otro album del nivel de L’Enfant, y conciertos como el del otro día.

Al fin y al cabo la musica en directo va de eso, entrega y calidad.

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Demasiada verbena

Pasaban los Rammstein por Madrid para, teóricamente, presentar su recopilatorio “Made in Germany”, que ya llevan paseando por el mundo muchos meses.Y decimos teóricamente porque para la nueva fase de la gira han cambiado de nombre de tour, de setlist y de montaje, y lo han hecho, lamentablemente , a peor.

Los alemanes arrancan esta parte de la gira con un enfoque muy festivalero que hace que, amén de otras cosas, prescindan del escenario pequeño que les ha acompañado en los USA, y que permitía ver cómo se desenvolvían en las distancias cortas. En youtube abundan las grabaciones casi profesionales de los anteriores conciertos de esta gira (San Petesburgo es un buen ejemplo), y se puede comprobar como la modificación de su propuesta nos ha perjudicado. De hecho el enfoque actual, está, desde mi punto de vista, poco acorde a los precios y auditorios que los acoge.


Gajes de las multinacionales.
Ya es primavera en el Tour de Rammstein.


Musicalmente uno ya sabe a lo que va cuando va a ver a Rammstein, es decir, va a ver conciertos fríos (a pesar de toda la pirotecnia puesta en escena), concisos, milimétricos, y con un enfoque de “Metal para todos los públicos”. Lo cual no es inherentemente malo.
Ojo, a mi sus tres primeros discos, y en especial Mutter, me parecen muy buenos discos dentro de su estilo, y me los conozco al dedillo, que no se me malinterprete.
A mí, en lineas generales, me gusta la música de Rammstein.


Pero vamos al concierto.


Las colas para entrar eran gigantescas, y en los controles de seguridad se tardaba años, los cual nos impidió ver el set completo del artista invitado, que era, atención, un DJ pinchando versiones techno de canciones de Rammstein, ante un telón donde se proyectaban fotos de los alemanes y montajes con su logo.


Sí, habéis leído bien, el telonero era un DJ pinchando remezclas de temas del grupo al que teloneaba. Muy celebrado por el público que abarrotaba el pabellón, pero muy lejos de lo que nosotros esperábamos (recordemos que en anteriores ocasiones los han teloneado gente como Clawfinger…).

Tras la sorprendente actuación del telonero, se apagaron las luces, y empezó el show de los cabezas de cartel.
Este show que nos presentan es un remix visual de lo que llevan haciendo los últimos años, por lo que si los habías visto en anteriores giras, ni uno solo de los efectos especiales te iba a sorprender. Los lanzallamas en la boca, el arco de fuegos artificiales, la explosión del micro, la sodomización del teclista, los fuegos artificiales acompañando a los golpes de bombo,etc, todos hicieron su aparición.
Si queréis valorarlos por vosotros mismos, o no los conocéis, tirad del Live aus Berlin o de cualquier otro video de sus giras de los últimos 12 años que tengáis a mano.
Es lo mismo.

¿Y la música? Ahhh, que esto iba de música….
Pues la verdad es que pasada la mediocre canción de arranque (Ich tu dir weh), la primera mitad del setlist aproximadamente, presentó a unos Rammstein muy enchufados, y canciones como Keine Lust, o Feuer Frei! sonaron contundentes. Ya sabemos que sus canciones tampoco son compuestas por y para virtuosos, pero entre que el sonido del Pabellón fue excelente (si se quiere, se puede), que tenían muy alto el volumen de los teclados (para mi gusto uno de los puntos fuertes de este grupo), y que los alemanes salieron con ganas, la primera parte del concierto, hasta Wiener Blut se pasó en un suspiro, y nos dejó con ganas de ver lo que serían capaces de hacer estos señores en un sitio como la sala Arena, sin tanta pirotecnia.

A partir de ahí, es decir, para la segunda mitad larga, el grupo puso claramente el piloto automático, y empezaron a desgajar los hits más conocidos, que, por otra parte, fueron los más coreados.
El enfoque de la segunda mitad fue claramente verbenero, y canciones como la manida Du Hast (de la que tocaron una versión muy apática) hicieron que el público general se desgañitara, en cambio nosotros nos fuimos quedando cada vez más fríos.
Temas tan potentes como Ich Will o Sonne fueron pasados por encima, muy metódicamente, eso sí, pero sin ningún alma, y de esta segunda mitad solo destacaría la interpretación de Mein Herz brennt, ejecutada tan sólo con piano y voz en medio del escenario, con un juego de luces rojas muy cabaretero y resultón, y que deja entrever, de nuevo, que estos tíos podrían defenderse en las distancias cortas si quisieran….si quisieran renunciar a auditorios millonarios, digo.
Como debían de ir justos de tiempo, apenas hicieron pausa para el paripé de pedir los bises, y todo acabó con Till montado en su falo gigante disparando espuma mientras de fondo sonaba una de sus peores canciones, pero eso sí de las más coreadas, Pussy.
En fin, que no por conocida, dejó de sorprenderme negativamente su propuesta, ya que hace años les vi presentando el Mutter, y en aquella época, a pesar de todo lo que rodea sus conciertos, aún eran una banda de verdad.
Ojala algún día, cuando se pasen de moda, vengan a auditorios más pequeños, y podamos disfrutar de igual manera tanto de su música como de su verbena.

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