Acerca de Gabriel Wolfsherz

Cantante profesional y miembro en activo de Damnnation, Masquerade y Dawn of Paradox. Ex-cantante de N-122, Never Lie y Weirdhouse. Especie de comadreja pluriempleada que dormita entre enciclopedias.

La música es…

… Para unos, un pasatiempo. Para otros, la vida misma.

Nach la entiende así, con un tema que destroza corazones y rompe las barreras de los estilos musicales. Porque, si por mí fuera, éste sería el himno de los músicos españoles.

Juzguen ustedes, damas y caballeros.

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Las versiones que nos hicieron músicos.

Todos los que nos dedicamos a la música, más si ésta es nuestra fuente de ingresos, tenemos un grupo, un disco, un tema que nos empujó a decidir que la melomanía iba a ser nuestra musa y nuestra perdición.

En esta entrada tan personal yo les voy a a hablar de la canción que hizo, a la tierna edad de 5 años, decidir que la melodía iba a ser la batuta que regiría mis pasos en la vida.

Ésta fue el Child in Time de Deep Purple, la consecución perfecta de acordes que llevó a decir, con lengua infantil de trapo, que yo quería cantar como Ian, que yo quería saber quemar el alma de los oyentes como lo hacía el cantante de los Púrpura Profundo, que quería formar parte de la historia de la música.

Hace 22 años, este ejemplo de la perfección compositiva, me empujó a decidir sufrir toda mi vida. Si merece la pena, juzguen ustedes, damas y caballeros.

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Kenji Kawai y su peculiar manera de entender las bandas sonoras

Kenji Kawai es un compositor japonés de BSO que ha trabajado en infinidad de animes, tales como Ranma 1/2, Patlabor, Devilman y otros tantos. Sin embargo, su composición más celebrada es la BSO de todo el Ghost In The Shell de Masamune Shirow y Mamoru Oshii (con la notable excepción de la serie Stand Alone Complex, de la que se encargó la multinstrumentista y compositora Yoko Kanno junto con la cantante ruso-japonesa Origa -ya hablaremos más adelante de esta maravillosa colaboración y sus geniales frutos-).

Su manera compositiva, minimalista en la utilización de la orquesta (sólo cuerdas y su presencia es un mero colchón), hace recaer el peso casi totalmente en la percusión, logrando, de manera casi imposible, resoluciones tan épicas como emocionales. Con la ayuda inestimable, por cierto, de un coro tradicional de las montañas del norte de Japón formado íntegramente por mujeres. El cocktail explosivo entre ambos exponentes del folclore japonés (los tambores típicos o taikos y el coro tradicional) y los componentes más occidentales, resultan ser un acierto que no sólo resalta el carácter futurista y retorcido del anime, sino que encoge el alma del oyente con su épica exacerbada.

Juzguen ustedes, damas y caballeros.

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¡Están locos!: hoy, Georgia Brown

Si alguno lector o alguna lectora ha escuchado a Mariah Carey, se habrá percatado de ese tono agudísimo tan característico que la cantante utiliza como embellecedor de sus melodías vocales, como un silbido modulado.

Bien, esta técnica es conocida como silbido vocal, consistente en propulsar el aire con fuerza desde los pulmones, utilizando el diafragma, y cerrando las cuerdas vocales al máximo, produciéndose una presión similar a la de una jeringuilla: el aire que atraviesa las cuerdas es muy poco, pero está tan comprimido que las hace vibrar en el tono más agudo que has oído nunca (efecto de cerrar tanto las cuerdas). Lo realmente difícil es saber modularlo y melismar utilizando esta técnica tan común entre las divas del canto de color.

Pues nuestra carioca amiga Georgia Brown, conocida mundialmente por su record Guinness en registro vocal (la jo**** friolera de 8 octavas -desde G2 a G10), domina este silbido vocal hasta límites inexplorados por la humanidad (además de tener un gusto musical exquisito). Juzguen ustedes mismos.

He aquí un resumen de sus habilidades.¡NO APTO PARA OÍDOS SENSIBLES!

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