Aprovecha lo que tienes

Ante todo, y en primer lugar, quiero presentarme:

Me llamo Sergio aunque, en algunos círculos, se me conoce como Firewall o simplemente Fire.

Soy un guitarrista mas en la inmensidad del mundo donde, gracias a la tecnología, hoy por hoy es posible grabar con calidad profesional en tu cuarto y donde todo el mundo puede mostrar al mundo su música.

Esto, de algún modo, me pone en contexto para poder establecer una máxima en este articulo:

En primer lugar, entre todos estas personas que dedican su ilusión a tocar un instrumento que trae tantas satisfacciones como la guitarra eléctrica, yo solo soy una opinión mas. No tengo la verdad absoluta y puedo estar muy equivocado. Mis conocimientos y mi experiencia me sirven a mi pero, quizá, en un momento dado, tu que me lees puedas sacar algo de provecho de mi punto de vista.

 

Hoy quiero hablar de un fenómeno que me parece cuanto menos curioso y del que yo, inevitablemente, también he sido víctima. El síndrome de adquisición de equipo (Siglas en inglés GAS) o como se ha venido a llamar de toda la vida en España: “Culo veo, culo quiero”.

En multitud de ocasiones he escuchado la frase: “Necesito “X” para poder mejorar “Y” en mi música”. O directamente “Necesito X” sin más y mi reacción siempre ha sido de recelo ante estas aseveraciones.

Para explicarlo mejor voy a poner varios ejemplos que, por desgracia, no son muy ficticios:

Hace un tiempo conocí a un guitarrista. Un maestro de la técnica todo sea dicho y una persona que considero que tiene dos dedos de frente. Esta persona tenía un amplificador de 2000€. Esta misma persona leyó en una review que el mejor amplificador relación calidad precio para hacer el tipo de música que él quería hacer, era un Laney IRT120H, un amplificador que sin duda también es muy valido.

Ocurrió que en un momento dado se planteó cambiar de amplificador y un buen día me pidió que ecualizase su amplificador antes de lanzarse a la piscina y comprarse el otro.

Como yo tengo el Laney en cuestión me puse a darle vueltas a los potenciómetros de su flamante y clarísimo amplificador y encontré que, no solo podía sonar como mi Laney si no que podía superar ampliamente su sonido en muchísimos matices.

Otro día conocí a otro guitarrista que se enteró de que me había comprado una reedición de la Universe de Steve Vai fabricada en Indonesia. Casi la primera frase que me soltó es que al ser una guitarra “barata” de “sólo” 1000€ lo primero que tendría es que cambiar las pastillas. Que en esencia lo que yo tenía es poco menos que una aberración de la naturaleza.

Finalmente, hablando con otro guitarrista me comentaba que para grabar su música en casa lo único que podía utilizar era un Axe FX por que no podía microfonear en casa y no había ninguna alternativa así que lo necesario era gastarse 2500€ en un aparato profesional que, pese a valer hasta el ultimo céntimo del precio que tiene, a todas luces le quedaba grande.

 

Estos tres ejemplos son cosas que he visto en primera mano. Yo mismo he pecado de cosas parecidas en muchas ocasiones. He comprado equipo y desechado cosas que sencillamente no utilizaba y la conclusión es que mi música no ha mejorado. Solo he perdido tiempo que podría haber aprovechado tocando y componiendo en cacharrear sin sentido con cosas que me daban muchísima flexibilidad pero que no aportaban nada sobre mis necesidades reales.

Como esto es algo que ocurre a menudo, como regla de 3 ahora antes de comprar nada para mi estudio he tomado una determinación bastante sencilla y es plantearme 3 preguntas rápidas:

 

1. Tengo algo que haga la misma función?

2. Por que lo necesito?

3. Que uso real le voy a dar?

 

Con estas tres sencillas preguntas puedo descartar la mitad de cosas que se me pasa por la cabeza comprar. Desde un Eventide H3000 o un Axe FX hasta otra guitarra mas.

A veces “necesitamos” un pedal de distorsión para sonar mas djent (por que un 5150 no tiene suficiente ganancia) o “necesitamos” un Delay de Eventide (Por que el Line 6 no suena igual) o “necesitamos” cambiar las Dimarzio de nuestra “humilde” guitarra de 1000€ (por que todo el mundo sabe que lo que te dan unas barenuckles jamas te lo darán unas Dimarzio de gama alta).

Y entonces, por cosas de la vida, un día conoces a una persona de Gottemburgo que vive de la música y es considerado uno de los guitar héroes como es el caso de Mattias Eklundh, y resulta que casi de lo primero que te comenta en privado es que el nunca ha pagado mas de 400€ por una guitarra y en directo solo lleva 4 elementos: Un amplificador, cables, un pedal de volumen, y una guitarra. Y no hay día que no recuerde como este genio hacía sonar mi amplificador (y si, me refiero a MI amplificador personal que uso a diario).

Con toda esta retahíla de cosas solo quiero decir que, en ocasiones, no nos paramos a aprovechar lo que tenemos en las manos. La tecnología nos ha hecho libres. Ahora puedes grabar en casa con calidad de estudio donde antes esto mismo te habría costado 5000€ de grabación. Puedes aprender directamente de los grandes gracias a youtube y puedes hacer llegar tu música a, virtualmente, todo el mundo.

Piensa un poco antes de liarte a comprar un cachivache mas para tu pedalera: Necesitas comprarlo, pasar la curva de aprendizaje del cacharro en cuestión, o quizá deberías simplemente hacer música y hacerla llegar a todo el que puedas?

Realmente va a mejorar tu calidad musical un nuevo pedal de distorsión? Va a hacer tus composiciones mas completas o convertir de golpe tu sonido y tu técnica en algo revolucionario?

La realidad es que somos víctimas del marketing y de necesidades creadas artificialmente. No necesitamos todo el equipo que tenemos y, si lo ponemos en perspectiva, en realidad tenemos mucho mas que la gente que grabó temas míticos como Ain’t talking bout love de Van Halen o Bohemian Rhapsody de Queen. Creedme, he visto las pistas sueltas.

Cuando ves que hay gente, como Paul Gilbert, que ha pasado de llevar una nevera entera a sonar realmente increíble conectado directamente a un amplificador a pelo te das cuenta de que al final no necesitamos 3 cabezales, 6 pantallas estéreo, dos racks de efectos por canal y 17 guitarras para hacer música; De hecho estas necesidades vienen de situaciones muy concretas de un tipo de directo muy diferente del que podemos encontrar habitualmente en escenarios de tamaños mas alejados de los grandes estadios.

Al final todo se reduce a las 3 preguntas mencionadas anteriormente y a una cuestión de honestidad con nosotros mismos: Preferimos trastear o hacer música? Preferimos convencernos a nosotros mismos de que necesitamos un cacharro nuevo en lugar de enfrentarnos a un papel en blanco en el que tener que escribir un nuevo tema? Yo al menos he estado ahí y sólo me llevó al bloqueo y a no componer y con el tiempo he ido simplificándolo todo para centrarme en lo realmente importante de esto: Hacer música.

También te puede interesar:

  • No hay contenidos similares