Them Crooked Vultures

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Josh Homme, ex Kyuss y miembro de proyectos como Queens Of Stone Age o Eagles Of Death Metal, Dave Grohl, ex Nirvana y líder de Foo Fighters, y John Paul Jones, componente de Led Zeppelin, decidieron unirse para crear Them Crooked Vultures, un grupo hard rock psicodélico que debutó en el año 2009 con este notable disco homónimo.

El álbum se abre con “No One Loves Me And Neither Do I”, un apreciable medio tiempo de tono sexual. Es un corte hard rock con trazos lisérgicos, blues y funk que recuerda a Cream y su “Sunshine Of Your Love”. La parte central y final es magnífica combinando un potente riff guitarrero y una voz laxa que enfatiza el tono sexy de la pieza.

En la enérgica “Mind Eraser, No Chaser”, con guitarras wah wah y uso de armonías vocales, cruzan con habilidad la new wave de los Talking Heads con el acid rock de Jimi Hendrix y la faceta más power pop de los Foo Fighters.

Una potente batería a lo Bonham introduce “New Fang”, canción hard rock con rasgos boogie rock y destacado bajo de John Paul Jones. Riff guitarrero de Homme estilo Led Zeppelin y un concepto sonoro que podría adecuarse a trabajos de Canned Heat o Lynyrd Skynyrd.

“Dead End Friends” es uno de los mejores momentos del disco con su atmosférica y enfocada mezcla de blues rock psicodélico 60’s con riff de carácter oriental y hard rock 70s (hay huellas de Cream, Deep Purple, Black Sabbath, Yardbirds, Blue Cheer).

“Elephants” es un medio tiempo con variantes que alternan frenéticos ritmos punk rock iniciales con medios tiempos stoner rock. Fibrosos riffs con afiladas guitarras para este corte rock lisérgico que podrían interpretar los Screaming Trees de su buena época de “Dust”.

En “Scumbag Blues” utilizan ritmos funk con punteos blues y bases psicodélicas. El falsete de Homme recuerda a Eric Clapton en su etapa Cream, en especial (y mucho) al temazo “Strange Brew”.

“Bandoliers” tiene riffs rock que evocan a los Kinks antes de volver a su esencia “cremosa”, “Reptiles” seguro que retrotrae a Jones a su etapa con Led Zeppelin con el ametrallador riff a lo Page, e “Interlude With Ludes” es una relajante jam psicodélica-lounge que se desapega del sonido general del álbum.

“Warsaw” es un corte psico-blues de casi ocho minutos con rasgos jazz y ecos de David Bowie y de los Doors , quienes también influyen a la rítmica “Caligulove” , tema con uso destacado del órgano que también tiene huellas de Vanilla Fudge o Deep Purple.

La bailable “Gunman” oferta una extraña mezcla entre psicodelia y disco-funk y el cierre del álbum, “Spining In Daffodils”, se inicia como una balada con piano tipo Michael Nyman antes de fusionar la lisergia, el hard rock y el funk adopando aposturas crooner estilo Bowie en su etapa Berlín junto a Brian Eno y Robert Fripp. Un meritorio disco debut para este supertrío.

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Técnica de guitarra: Patrones de púa alterna

Son tan sólo 3 ejercicios muy simples, pero que resultan más útiles de lo que podría parecer a primera vista.

La mayor parte de guitarristas tenemos tendencia a comenzar un ejercicio o un lick púa abajo, incluso cuando entramos a contratiempo. Esto es un error, por muchos motivos, especialmente, cara a llevar el tempo y automatizar los patrones de púa alterna y la subdivisión a semicorcheas.

Por ello, en estos ejercicios (el primero es un alternate picking con nota pedal descendente, en lugar de la típica ascendente) obligo a cambiar ese patrón de púa. El primero es lo que resultaría “normal”, un patrón de púa-contrapúa, comenzando con púa. El segundo, en cambio, comienza a contratiempo, por lo que el patrón de púa se invierte, revelando posibles carencias en nuestra técnica de púa (ejercicios tipo que uso con alumnos para detectar debilidades o puntos ciegos en su técnica)

El tercer ejercicio no es más que el clásico 1-2-3-4, pero con saltos de cuerda.

De igual modo, podéis probar a hacer lo mismo, y realizar luego el ejercicio entrando con contrapúa una semicorchea antes de comenzar el compás. De este modo, caerías púa abajo con la segunda nota (el 2 del 1-2-3-4) y el patrón de púa se invertiría, complicando el ejercicio y, de nuevo, detectando puntos ciegos.

Aternate 1
Aternate 2

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El rincón del alumno: Fer Alive

He decidido dar a conocer a varios de mis alumnos, posteando cada cierto tiempo videos o audios de los mismos, para que quienes se interesan por mis clases sepan a qué atenerse, y de paso, poder así echar un cable a mis “pupilos”, con los que además mantengo una gran relación.

Hoy, Fer “Alive”, una joven promesa de la española, ya profesionalizado, y que destaca por una técnica increíble, y su buen gusto a la hora de arreglar temas que nunca imaginarías ver en estilos como el metal.

Sus influencias más claras son guitarristas de los 80 del ámbito shred, como Nuno Bettencourt (Extreme) o Marty Friedman (Megadeth, Cacophony)

Os dejo con un par de ejemplos.

Solo de Tornado of souls, Megadeth

Power Rangers goes metal

Su canal

https://www.youtube.com/channel/UC4i_W62Q87zMuJZ7Tvh0nSQ

Para cualquier interesado que tenga preguntas sobre las clases, mi correo personal es belial_baez@hotmail.com y mi facebook, belial baez

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Mike Stern y Eric Johnson – video jam

Video jam de Mike Stern y Eric Johnson, dos de los mejores guitarristas con elementos de fusión pero constantes guiños al blues y jazz clásico, representando Stern el lado más jazz y Johnson el toque más blues, pero incorporando elementos del jazz en su armonía.

Además, cada uno de ellos es reconocido al instante por su sonido y timbre, destacando el sonido de Johnson por su carga de graves y cuerpos, sin sonar en ningún momento indefinido, y por su uso moderado pero genial de los efectos, y Stern por su saturación con reverb y Chorus.

Esta grabación se realizó en el club Blue Note, Nueva York, en 2013, el tema es Manhattan, del propio Eric Johnson.

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BSO Bandas sonoras y musica clásica, origen y curiosidades

Las BSO, como se conoce a cualquier tipo de música que sirva contextualmente al desarrollo de una película o creación (series, videojuegos) no siempre bebe de la música clásica; una BS puede ser un disco de rock, pop, música ambiental, jazz… Pero el cine de Hollywood y parte del cine europeo siempre acudieron a grandes compositores, generalmente con una fuente de estudios basada en la orquestación y grandísimos conocimientos de armonía, en gran medida (en algunos casos, completamente), basados en el estudio del clásico, y es ese el ejemplo que vamos a tratar en este caso.

Durante el siglo XIX y comienzos del siglo XX, asistimos a la renovación de la música clásica, al alcanzar esta su vertiente más experimental, jugando con tensiones nuevas o previamente “prohibidas” o formas de música atonal u oriental.

Recordemos que el término Música clásica está aceptado en el diccionario y a día de hoy es el correcto para identificar todos los estilos de música clásica, no solo el período del clasicismo. Al contrario que antes, términos como música culta o música docta, carecen de sentido, al ser también música propia de estudio el jazz, el blues, el rock, el folk o el metal.

Si bien la eclosión de las bandas sonoras llegaría en la segunda mitad del siglo XX, con grandes figuras como Goldsmith, Morricone, el sempiterno John Williams, James Horner, Danny Elfman, Nobuo Uematsu, Hans Zimmer, Yann Tiersen destacando a lo largo del siglo pasado y principios de este, sus orígenes tienen lugar mucho antes, en la música clásica “contemporánea”, tanto la atonal, como la experimental, o la que jugaba con tensiones orientales desconocidas o incluso prohibidas hasta la época (juego de movimientos y cadencias tritónicas, por ejemplo).

Como dato curioso, para muchos la primera BSO de la historia es la de la película El cantante de jazz, pero lo cierto es que una BS normalmente narra musicalmente la acción o trama de la película, aunque esta matización no tiene por qué ser obligatoria. En caso contrario, suele considerarse más un Musical que una BSO, algo similar a lo ocurrido en comedias clásicas o películas en las que los protagonistas se arrancan a cantar un tema que no pretende crecer con el ritmo del film o acompañar su sentido dramático. En un musical la película depende de la música, y no al revés, aunque encontramos formas clásicas incluso en películas musicales afamadas, como Love Story.

De hecho, en las primeras BSO como tales, con un corte más clásico, pero con variaciones que provenían del clásico contemporáneo, y que se atreven a ir más allá, incorporando otros estilos, encontramos a figuras como Steiner, uno de los grandes pioneros (King Kong), que curiosamente era alumno de Mahler, uno de los compositores de clásica “moderna” más importantes de la historia de la música.

En autores como Elfman o Zimmer, o el propio Williams, encontramos aquí y allá un detalle arquetípico y clásico, cadencias y orquestaciones al uso, mezcladas con pasajes mucho más atrevidos y delirantes, que en gran medida provienen de autores como Mahler, Debussy, o los “zares” rusos de la música moderna, los geniales Prokofiev (basta escuchar el tramo de Montescos y capuletos de su obra Romeo y Julieta) y Mússogorsky, con su genial obra Cuadros de una exposición.

Estos autores incorporan en gran medida la armonía propia de la música tradicional rusa, que proviene de oriente y guarda formas diferentes a las armonías más tradicionales, en el contexto de una orquestación clásica, y con constantes guiños a las tensiones y la música modal, pero sin llegar a resultar “inaudible” o excesivamente avant-garde.

Por ello, si realizamos un estudio de los autores clásicos más influyentes, figuras como Mahler, Debussy, Prokofiev o Músogorsky, de diferentes escuelas, pero con un gusto por la experimentación armónica que les aleja de los precedentes más clásicos, veremos su firma en muchas grandes obras maestras, como Tiburón o Star Wars (Williams), cualquier BSO de Danny Elfman (MIB, Eduardo manostijeras…)…

Por supuesto, esto no tiene por qué ser referido a todo el ámbito de la BS, pues como explico previamente, las mismas pueden contener música de muy diversos estilos, aunque a día de hoy, obras como Harry Potter (Williams), Los piratas del caribe, Inception o la trilogía de Batman más moderna (estas tres últimas de Zimmer) destacan por encima de otras con formato canción, quizás porque al ser música instrumental, realizada en el contexto de una orquestación, permite alcanzar diferentes cotas de intensidad y abandonar las formas clásicas más antiguas para retornar de nuevo a la música contemporánea.

Con el paso de los años vemos como en las BSO afloran tres tendencias diferentes:

Música clásica: tiene por objetivo contextualizar musicalmente el desarrollo de la película, y por ello se adecúa en tiempos y formas al guión. Hoy en día mezcla elementos clásicos con modernos, algo que se ve en el uso de instrumentos eléctricos combinados con secciones de cuerda, viento, percusión o corales.

Formato canción: La contextualización del desarrollo es mucho menor, pero si que puede incidir en un momento dado. Quién no recuerda el famoso Unchained Melody en Ghost mientras la pareja recrea una escena romántica y erótica dando forma a una vasija, aunque el tema no fuera hecho para la película, algo que si ocurre en El guardaespaldas.

Música instrumental general: Al igual que la clásica, contextualiza. Podemos encontrarnos una BSO de jazz (aunque pocas veces es original, suelen ser piezas compuestas previamente), BSO de new age, como las realizadas por el genial Vangelis, otras de música electrónica, ambient…

Como vemos, la música clásica sigue vigente hoy en día en un formato comercial en el que además ha evolucionado, tomando elementos de la música contemporánea y las músicas del mundo, y reinventándose a si misma.

Muchas personas que creen vivir alejadas de este estilo, o muchas otras que creen saberlo todo sobre el mismo, viven rodeadas de nuevas formas que algún día pasarán a formar parte de escuelas que estudien un estílo de música que, tal vez, debiera encontrar un nombre más adecuado.

 

 

 

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